20.4.06


GO
Ultraman

O qué

Me preguntas en un comentario, después de forges -"jajajaja, qué bueno"-, si es que mis teclas las tengo con virus ya que me llevan, las jotas, encima, un punto. Acabo de consultarlo con mis más íntimos allegados y me aseguran que no debería tomarme a chanza tus desinteresadas cuitas ya que es más que probable en los tiempos que corren que tal suceso ocurra u ocurrencia suceda. Qué pasará, como, de facto, pasa, cuando comiencen a aparecer sobre las oes, ues, ies, ees y aes, no uno, sino hasta dos o ¡¡MÁS!!, incluso, puntos. ¡Sería la malaria general!. ¡El punto tutto revolutto!
He aquí el resultado de tu perspicacia:

_Vamos, vayan saliendo de una en una o de cinco en cinco. O esta redada se considerará un fracaso.

_ Ï Ï Ï Ï Ï...

_Ajajá. He aquí las corruptas sabandijas que se dedican a repartir, a qué precio, Dios mío, sus propios puntos sobre joticas descarriadas.

Debes sentirte satisfecho con el resultado de la operación, hemos pillado cinco camellos de los gordos. Eran de huesos forraos, como puedes comprobar tras la vivisección; ÿ, cómo no, todo a un precio especialmente ridículo.

_PD. Otra cosa: antes de presentarte a mi madre me gustaría poder recordar tu nombre. Yo, Fernando -por poco que así se me conozca, no tengo mote ni dote-, soy Pedro, para los amigos. No universitarios, claro.

17.4.06

Dodo

Adela espera al ascensor. Con ella aguardan otras cinco personas. Una pareja de diverso sexo, una señora de mediana talla y un padre con su hijo. El chaval, que evidencia síndrome de Down, sobrepasa a su padre, ya alto, por una cabeza. Sin mencionar otros diámetros ni adoptar otras medidas para no caer en el exceso.

Las puertas se esconden. Dodo entra el primero y se aposta sonriente junto al panel de botones. Con todos dentro, pulsa y sostiene pulsado el que impide que las puertas se cierren. Sonríe con total naturalidad, mientras contempla a los demás usuarios.

_Déjalo ya, que hay que subir.

_Sí, venga, deja de apretarlo, Dodo.

Dodo, con la mano libre señala el cartel junto a su cara.

_Ocho, aquí pone ocho.

Hubo que esperar a que entrasen otros dos. La señora se nos despidió con:

_Anda, hijo, buena la tiene tu madre contigo...

17 de abril