30.11.05

Deep link

En realidad no es muy deep sino muy superficial. Y me gusta. Además, como si lo hubiese visto. Un Hombre Invisible compensará mis evidentes carencias literarias. Es muy divertido.

28.11.05

Repetimos

Cada vez que veo esta entrada, mutilada, me deprimo. No sé si el problema consiste en la ñ de cumpleaños con la que denominé las fotos. El caso es que no funcionan la mayoría de los enlaces. Son 50, rehacerla me da una pereza inmensa. Y más hoy que me toca taller...

Lo siento, así se queda por el momento. Para compensar y por si te gusta la música. Y todo lo demás.

Ésta también está jodida, se me han pegado los enlaces. Uf, cuánta avería. Ya veremos, ya veremos...

En el taller, leve. Medidas y eso. No me han arrancado nada, me siguen quedando.

22.11.05

Seguir mirando

Esta mañana, como tantas, he ido enhebrando vagones. La salida me pilla mejor al principio del convoy. Escuchaba, mientras los rostros a mi alrededor me duraban décimas fugaces, el Dead de los Pixies.
Cierro la última puerta tras mí y miro a mi derecha. Un viajero, cuatro asientos ocupados. Le pido amablemente que me ceda el que está a su lado. Recoge sus trastos y musita algo que no puedo oír con los oídos tan llenos. Digo que sí, que vale, y me siento.
Hasta ese momento ni me había fijado en lo que estaba haciendo. Dibujaba a la gente de su alrededor. Rápido y seguro captaba las líneas importantes y las pasaba al papel como si tal. He apagado la música y me he puesto a hablar con él. Se llama Félix.

Por si no te encuentras

21.11.05

Gorriones

En Torrejón -del Mojón, luego te cuento- mientras esperaba al tren tras una visita turística, me han posado unos pájaros a los que no podía hacer un feo. Ahí están, con Pardalinho, el mago diez.
Ya es que sueño con los tres dedos enhiestos.

Como te decía, los adornos para no sé qué fiesta que se estaban montando pendían como el mojón de Damocles sobre mi -y otras- cabeza. Mira, mira.

Resacón sentimental, sólo era tal. Estas palabras están condicionadas.

20.11.05

Nano

Nana nino naná

nana nino naná

nana nino na na na... nana nino naaaaaná.

Nano.

18.11.05

El bar

Y unos vasos .

50

Estas cosas no pasan todos los días. Pasado mañana, día señalado donde los haya, cumplo medio siglo. La melancolía, ahora que me paro a pensarlo, es el sentimiento más reconocible entre los que me habitan en este momento. Por mi cabeza pasan raudos, como si de un tío-vivo se tratase, destellos de mi vida. Negros también. Vívidos.
Como ni se me ocurre contar mis gracias y desgracias y llevo en Internet poco tiempo intentaré explicar lo que este maravilloso medio ha supuesto para mí.
A mis cuarenta y muchos no tenía ninguna relación con los ordenadores. Paraba en un bar, pafeto, donde hacía lo que se suele: ver los partidos en panda, beber, quedar, charlar hasta la hora de marcharse a otro sitio y jugar (ajedrez, dados, dardos, billar, póker... )
Un día surgió un ordenador a pedales, monedas, que pronto se convirtió en "mi" sitio en el bar. Sólo decir que la gente a mi alrededor metía euros para seguir mirando. Mucho porno es.
Me gusta saber que sigues mirando y creer que lo único que te cuesta es marcharte.
Han pasado los días, aquí dejo la cara de alguno de los últimos, hermanos de otros que ya han aparecido en esta página.
Nací un domingo. El próximo te enseño mis regalos.

7.11.05

7:35

Una de las entradas que tenía en mi anterior blog comenzaba diciendo: "Desde las procelosas aguas del insomnio...".
Se me ha venido a la cabeza -me lo han recordado- en este cuasinstante, a pesar de que he dormido muy bien.
Escribo esto por si pasas por aquí. Regreso en la tarde y te cuelgo imágenes. No estoy muerto, me muevo. Digiero.
Ahora mismo. Gracias. Psss.

6.11.05

Luz

La luz cambia.
Aunque sea siempre la misma.

4.11.05

Amor al arte

En la entrada anterior enlacé a una foto tirada a una hora, en un lugar y con un encuadre muy en concreto. Ayer, un día después, a la misma hora, en el mismo lugar y buscando el mismo encuadre, estaba esta artista. En concreto.

2.11.05

Antes de ayer

Se me apareció un charco
reluciente
donde la niebla se acumula
emparedada,
donde el ojo asoma
circulado
por la ternura cánida,
amor de perro,
seminublado,
fatigosamente tormentoso.
Mas la luz se funde entre las nubes mojadas
irisadas
de Sueño matinal inolvidable,
esparcido
entre trago, mordisco y vistazo.
De cabo a rabo leo,
releo,
ladrilla mi pesadilla
nauseabunda
colgando cuarzo del cielo,
colgando.