19.11.05

Silvestres


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18.11.05

El bar

Y unos vasos .

50

Estas cosas no pasan todos los días. Pasado mañana, día señalado donde los haya, cumplo medio siglo. La melancolía, ahora que me paro a pensarlo, es el sentimiento más reconocible entre los que me habitan en este momento. Por mi cabeza pasan raudos, como si de un tío-vivo se tratase, destellos de mi vida. Negros también. Vívidos.
Como ni se me ocurre contar mis gracias y desgracias y llevo en Internet poco tiempo intentaré explicar lo que este maravilloso medio ha supuesto para mí.
A mis cuarenta y muchos no tenía ninguna relación con los ordenadores. Paraba en un bar, pafeto, donde hacía lo que se suele: ver los partidos en panda, beber, quedar, charlar hasta la hora de marcharse a otro sitio y jugar (ajedrez, dados, dardos, billar, póker... )
Un día surgió un ordenador a pedales, monedas, que pronto se convirtió en "mi" sitio en el bar. Sólo decir que la gente a mi alrededor metía euros para seguir mirando. Mucho porno es.
Me gusta saber que sigues mirando y creer que lo único que te cuesta es marcharte.
Han pasado los días, aquí dejo la cara de alguno de los últimos, hermanos de otros que ya han aparecido en esta página.
Nací un domingo. El próximo te enseño mis regalos.

14.11.05

13.11.05

Caricatura

Uno. Dos veces.

7.11.05

7:35

Una de las entradas que tenía en mi anterior blog comenzaba diciendo: "Desde las procelosas aguas del insomnio...".
Se me ha venido a la cabeza -me lo han recordado- en este cuasinstante, a pesar de que he dormido muy bien.
Escribo esto por si pasas por aquí. Regreso en la tarde y te cuelgo imágenes. No estoy muerto, me muevo. Digiero.
Ahora mismo. Gracias. Psss.

6.11.05

Luz

La luz cambia.
Aunque sea siempre la misma.

4.11.05

Amor al arte

En la entrada anterior enlacé a una foto tirada a una hora, en un lugar y con un encuadre muy en concreto. Ayer, un día después, a la misma hora, en el mismo lugar y buscando el mismo encuadre, estaba esta artista. En concreto.

2.11.05

Antes de ayer

Se me apareció un charco
reluciente
donde la niebla se acumula
emparedada,
donde el ojo asoma
circulado
por la ternura cánida,
amor de perro,
seminublado,
fatigosamente tormentoso.
Mas la luz se funde entre las nubes mojadas
irisadas
de Sueño matinal inolvidable,
esparcido
entre trago, mordisco y vistazo.
De cabo a rabo leo,
releo,
ladrilla mi pesadilla
nauseabunda
colgando cuarzo del cielo,
colgando.