31.5.06

Debatiendo


Llevo más de veinte minutos esperando el autobús. La parada está llena de gente, en su mayoría ancianos. Cuando llega me dejo llevar por la marea y atisbo un hueco al final del flexibús, que ya venía cargadito. Hay un papel en el asiento; lo cojo y resulta un trocito de la segunda parte del Quijote muy divertido en el que Sancho, ya gobernador, se dispone a comer de una mesa de apetitosos platos recibiendo un golpe de vara en la mano cada vez que intenta tomar algo de comida. La varita la maneja un autodenominado médico que justifica sus molestísimos golpecitos con las más peregrinas razones.

Reía cuando "CUIDADO CON LAS CARTERAS" ha cargado la atmósfera de murmullos. Desde el final no he podido ver demasiado. Hemos parado fuera de marquesina y se han bajado tres, por su acento, cubanos. Entre abucheos y salidas de tono como las que transcribo:

"¡A robar a tu país!", "¡Si es que han venido novecientos de repente!", "Pues a mí me quitaron la cartera en el cincuenta y ocho", "También hay españoles ladrones", "Sí, pero con papeles", "¿Sabes cuántos españoles éramos en Alemania? Dos millones y medio. Y sólo volvimos cuando palmó", "Vaya, ya has tenido que saltar tú también"...

Hasta aquí puedo llegar. Cuando he pensado en la cámara, absorto en Cervantes, la cosa se disipaba y sólo he podido pillar unos segundos.

Sabrosos, pero.


Nana y Chico

30.5.06

Telón



Adiós, Pablo, al Cinema España. Excepto la de los bomberos, todas las fotos son de esta misma mañana.

15.5.06

Musgo al sol


Hoy es festivo en Madrid. Así que ayer pude permitirme una de esas visitas extenuantes al campiri o alrededores de Sigüenza, en este caso. No pude fotografiar unos buitres volando en círculo, aunque los vi. Me pillaron en pelotas. Sobrevolaban un valle desde cuyo borde pude contemplarlos mientras circulábamos a mediana velocidad. Sobrecogía la distancia que los separaba del fondo. Parecían flotar navegando entre dos aires que los mantenían casi quietos girando alrededor de algo de lo que no podían escapar. Fueron minutos que, no sé por qué, llegan hasta aquí, ahora que recuerdo el vuelo a ras de agua de los cormoranes en la Bahía de Palma.
Será porque no saquéles como a las golondrinas que .